ya ni titulos se me ocurren, imaginate.

siento que gasté todas las palabras del diccionario. que nombré el amor, el desamor, la alegría, la muerte y la tristeza con todo sinonimo que haya encontrado. siento que hoy sé de la vida menos de lo que sabía cuando tenía muchos años menos de vida de los que hoy llevo. 

como si estuviera vacía; como si el disfrute fuera un hecho alejado de mí. y hablo del disfrutar en profundidad, pienso en aquella felicidad que sale por mis poros y busca verbalizarse, volverse imagen, convertirse en líneas y dibujos. no sé si no encuentro la forma de que me habite o es que yo, actualmente, soy inhabitable. 
no encuentro la forma de escribir y seguir, más o menos, una línea de sentido. quiero hablar un poco de esto, un poco de aquello, y termino por decir absolutamente nada. no se entiende. yo tampoco entiendo qué es lo que busco decir. 

tal vez yendome lejos, o mudandome, o haciendo un viaje, o simplemente dejando atrás algo de todo lo que soy que tiene un poco que ver con lo que quiero ser, pero no es su totalidad. 
siento que habité todas las instancias emocionales de la vida y no encuentro manera de comunicarlo; tampoco a quién hacerlo. si alguien me lee, bah, ni siquiera es como si realmente me importara en profundidad que alguien me lea, sino que alguien me comprenda. 
y eso es un poco más dificil. porque puedo lanzar mis palabras al aire pero no puedo detener la fuerza o tibieza con que entre en la mente de un otro; aunque yo escribiera algo bien especifico y objetivo, quedaría en el otro entender lo que se le antoje. y ni siquiera lo hago, estoy totalmente alejada de la especificidad y la objetividad. 
como si me ahogara en un mar de subjetividades, donde todo es de todos, lo mio no me pertenece, entonces no comprendo quién soy. o a qué vengo. o por qué hago lo que hago. 

siento que gasté todas las palabras del diccionario y no encuentro forma de volver a utilizarlas. me acuerdo cómo hablar pero no recuerdo cómo hacer hablar a mi alma. 

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