del adiós aprendí todo menos a hacerlo praxis. sé nombrarlo, sé porqué está y sé qué función cumple, sin embargo, no logro hacerlo carne.
en el intento de decir adiós no logro más que darle la bienvenida a todo lo que tu partida trae. asumo el dolor como parte de la diaria, también doy lugar a tu recuerdo, a veces tan claro y otras veces tan difuso, abrazo la falta y acojo, ya sin protestar, un futuro plagado de tu ausencia.
hay un hogar, dentro mío, repleto de ocupas. no me pertenecen a mí, tampoco te conocieron a vos, pero es hoy lo único que queda de nosotros.
entendí tu muerte como un hecho inevitable y hoy celebro tu vida como lo que fue: un hecho extraordinario. el mundo es gigante y de todas las personas que existen me tocó ser hija tuya.
el adiós tiene un gusto amargo y una cualidad de innombrable, nunca me sirvió de consuelo.
despedirme de vos sólo por carecer de tu presencia física me parece inútil, como si no fuera tu ausencia, habitando cada espacio, la consecuencia de aquella implacable presencia. como si no fuera el dolor fruto de un cariño tan sincero.
te pienso en tu cumpleaños, en tu muerte, y todos los días. te pienso en lo cotidiano, como si nunca te hubieras ido. llevo tu recuerdo como mí bandera, pensando a la memoria como lo único capaz de combatir a la muerte. lucho contra el paso del tiempo para no olvidar quién fuiste ni quién soy yo, y en esta sí que somos vos y yo contra el mundo; un mundo que quizá ya no conoce de vos más que lo que yo sea capaz de expresar.
nunca va a existir, entre nosotros, un adiós. siempre nos dijimos hasta mañana y me gusta, porque engloba un encuentro y una espera, pero también una certeza: si hay un mañana, y sé que lo hay, entonces hay también un padre que espera a una hija, y una hija que anhela ese encuentro; y algún día, éste presente será pasado y el mañana será hoy.
feliz cumpleaños, no tengo idea cuántos cumplirías.
un abrazo grande grande muchacha
ResponderEliminargracias rey 💗 te extrañabamos por acá (yo y mis otras personalidades)
Eliminar