yo tatué con tinta, sobre mí pecho, aquello que creí ser.
inaccesible, imposible de conquistar.
hice de mi identidad una cicatriz. y la cuidé, la sané.
aquel lugar donde con tinta marqué fue el mismo lugar donde posaste tu piel; calando aún más profundo que cualquier aguja.
yo herí mí piel y vos mí alma, dejando una marca imposible de borrar.
quizá sea la silueta de tu cabeza apoyada sobre mí pecho, quizá sea tu peso sobre él, quizá sea todo eso que nadie ve pero que yo sé, hay de mí tanto tuyo, que la gente no sabe aún cuánto te conoce al conocerme.
sea lo que sea, hay algo que cumple aún más la función de tatuaje que toda la tinta que tengo desparramada por el cuerpo: la yema de tus dedos. dibujaron sobre mí garabatos imborrables y traspasaron cualquier capa de la piel.
cuando se trata de vos, y de todo lo que resignificas, me gusta no tener razón. quizá sea accesible. o posible de conquistar.
Comentarios
Publicar un comentario