el amor y la muerte se parecen bastante, supongo que porque ambos tienen el poder de detener el tiempo
así como quedó grabado en mi cabeza el momento exacto en que me dijeron que mi padre había muerto, quedó grabado también el momento exacto en que nuestros ojos se cruzaron por primera vez con ganas de verse.
quizá fue por eso que me aferré tanto a todo: era inaudito, para mí, que los lindos recuerdos puedan calar hondo en mi memoria, tanto como para sobrevivir por sí mismos.
lo más increíble del amor es que te empuja a apostarlo todo; no hay nada imposible si tus ojos están viendome.
es tan parecido a la muerte que es, quizá, lo único que puede pelearle. si yo te amo, vos no podés morir; si te recuerdo, si te traigo, si estás conmigo.
la vida es aburrida después de que muere el amor; es como perder a Dios.
¿cómo lo más grande que alguna vez me entró en el cuerpo puede dejar de materializarse, así como así, de la absoluta nada?
es aburrida la vida después de que muere el amor porque es real, cuando vos amás pensas que estás constantemente descubriendo el universo. seguro nadie notó nunca que los jazmines huelen así, pero yo sí, porque estoy enamorada; el sol nunca se vió tan brillante como la tarde en que nos vimos por primera vez, la luna nunca iluminó tanto como la noche en que nuestros cuerpos se encontraron, y el aire nunca en su historia fue tan puro como cuando nuestras respiraciones se mezclaron en la voragine del deseo.
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