sos de quien pensás cuando vas en la ruta

tengo más claro todo

me es más fácil irme lejos y convivir con calles que no conocen ni tu presencia ni tu ausencia

viviría escapando, de ser posible, para no enfrentarme a recorrer vacía de amor las calles que recorríamos cuando estábamos completos de él. si es que alguna vez lo estuvimos.

viviría lejos hasta tener la certeza de que olvidaste mi rostro y yo el tuyo; así no temería que la cualidad redonda de la tierra nos termine por enfrentar.

correría miles de kilómetros hasta llegar al desencuentro, hasta dar con las no casualidades, hasta dejar de verte en la hora, en la tele, o en la música. 

inventaria un mundo donde sos sólo un sueño, mí sueño, y me quedaría a vivir ahí por siempre; ahí, donde no debo enfrentarme a nada de todo esto que enfrento todos los días. 

renunciaría a las palabras, a los poemas, a los relatos, los largos textos, las palabras precisas, a aquel lenguaje que nos inventamos. 

ataría mis manos para no escribirte, para no molestarte. reprimiria mi deseo de encontrarte en metáforas.

lucharía hasta el hartazgo con mi memoria; ya no para que te olvide, sino para que permita recordar otras cosas. que cada nuevo recuerdo deje de estar empapado de tu ausencia. 
(ah re, que es lo que estoy haciendo ahora mismo)

me escondería del mundo hasta que el dolor cese, para renacer nueva; no me reconocerías, o si, no sé, yo creo que no. 

es que el dolor nos cambia, yo creo que un poco me mejoró. ahora entiendo otras cosas que antes no quería siquiera ver. 

igual, vos sabés, preferiría ser una ignorante en el tema..

en fin, creo que me siento mejor cuando estoy lejos de lo que alguna vez intentamos llamar casa.
quizá porque en esta realidad paralela (cualquier lugar fuera de mar del plata) entre nosotros nunca pasó nada, y nadie sabe quiénes fuimos (jazmin, en mar del plata tampoco saben quienes fueron). 
entonces recorro tranquila calles que nunca antes recorrí con nadie que amé, y los lugares donde nadie sabe si fui novia de alguien alguna vez; tal vez es porque siento que tampoco fui la mejor de todas, entonces me siento cómoda en los espacios donde nadie sabe que ~ fallé. 

o quizás es porque estar en nuevos lugares reaviva la esperanza de un nuevo comienzo, como si fuera capaz de recoger todos los pedacitos rotos de mi vida y armar una nueva a partir de ellos. quizá sea capaz, no lo sé. 

algo que entendí este tiempo es que, quizá no fui la persona que más te amó, o que mejor te amó, pero lo hice sin esperar nada a cambio, y eso debe ser relevante en algún punto. también, lucho todos los días porque no me gane el dolor ni el desamparo (y eso que cada dos por tres me entero cada cosa), por reivindicar tu recuerdo porque fuiste alguien a quien amé, y aunque el paso del tiempo te favorezca y el dolor desaparezca, recordarte con cariño no tiene más que ver que conmigo y mis elecciones. 
qué loco, eso también lo entendí este tiempo. uno elige, aún cuando decide no elegir.
y - por lo menos para mí - esas elecciones van de la mano con nuestras convicciones.
una vez mi profesora de expresión corporal dijo cada vez que tocás estás siendo tocado, es imposible hacerle algo a alguien sin terminar haciéndonoslo a nosotros mismos. es imposible que lo que elijas no incluya también las consecuencias a las que te expones al tomar esa decisión. 
lo que elegís, aunque de rebote me afecte a mí, lo estás eligiendo para vos.

por eso yo elijo luchar contra el dolor y quitarle el espacio que pretende ocupar en mi memoria y en tu recuerdo, para darle lugar a todo lo que valió la pena de lo que alguna vez sentimos.

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